Quien tenga algún tipo de información, se agradecera la haga llegar hasta éste blog. Desde ya muchas gracias.
PD: batsi, donde carajo te metiste ??? Bueno, te dejo un clásico para que disfrutes !!
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Yo pensaba... porque será que todo lo que hago,
sólo adquiere importancia a partir del preciso instante,
en que decido dejar de hacerlo...

En unos días más, mi hermanita mayor cumple cuarenta años. La miro, miro a mis hermanos y me miro, y no lo puedo creer. Es más, no puedo creer, todos los que somos... A ver: papá, mamá, nosotros cuatro, nuestros respectivas parejas, y los hijos y sobrinos, veintiuno de arranque. Y si a eso le sumamos suegras, suegros, cuñados y los amigos...
Todavía tengo gravado el día en que nos sacaron la foto. En la plaza de la Escuela Normal, que está en frente de casa y donde solíamos pasar tardes enteras jugando y peleándonos. Recuerdo que alguien dijo: Sonrían ! y vos te reíste, así, como lo seguís haciendo todos los días; y nos sacaron la fotos.
Cuantos años teníamos, no sé, creo que cuatro vos y tres yo. El jardín, se llamaba "Jardín de Infantes Pompeya", que pertenecía a la iglesia, donde algunos años más tarde fuimos a Boy Scout, te acordás..?
Las tardes de verano, esperando que se hicieran las tres, para ir a la pileta; los cuatro caminando esa cuadra y media, de la mano, como nos decía mamá. Dejar las ojotas y toallas donde siempre... y al agua !!!
Me acuerdo de las mañanas, mientras te peinabas y cuidabas que las tablas de la pollera del uniforme estuviesen prolijas, y la cinta azul para el moño bien planchada.
Después vino Higland !!! que tiempos, como nos divertíamos. (che, habré escrito bien el nombre del boliche?, vos sabes que no soy muy bueno con el inglés)... El Café de la Plaza. Los novios, de los que generalmente yo, me aprovechaba, prometiéndoles hacerles "gancho" con vos...
Hoy, ya sos mamá, una mamá moderna, que esta siempre linda, vestida a la moda. Siempre atenta a tus hijos y a tu esposo.
Siempre brindándote, para todos. Tu casa ya es un club, hay días en que la pileta pareciera que no alcanza para tanta cantidad de gente, pero vos te las arreglas para que estemos todos cómodos.
Gorda, te quiero, de verdad. Vos sabés que soy bastante corto con las palabras, que por ahi, todo esto que te escribí, nunca te lo hubiese dicho en la cara. Pero bueno, de alguna manera tenía que decirte cuanto te quiero.
Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
"-...no, en ningún momento lo dije; es más, creo que le advertí no que iba a serlo.
-Pero, yo esta pensando en...
-Silencio! -dice levantando la voz- Evidentemente, sigue con su problema. Una cosa es lo que le dice la gente, y otra, muy distinta, lo que usted entiende. O mejor dicho, usted, siempre entiende lo que quiere entender...
-Pero bueno, como dicen por ahí, sarna con gusto no pica... a rascarse entonces !!"
y a continuación comienzo a cantar ...
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Dos semanas. Dos semanas completas, sin ninguna noticia de Flor. Dos semanas completas, con sus días y sus noches. Dos semanas deambulando, entre el corazón y la razón. Dos semanas de preguntas sin respuestas.
-Ya lo tengo decidido Martina. Pasado mañana, viajo a Mar del Plata. Tengo un amigo que vive allá. Me aguanta hasta que consiga un departamento para alquilar. Hable con mis socios. Cuando consiga algo interesante en que invertir, me compran la parte del negocio y me giran la guita.
-Para Fede, te estas tirando a la pileta sin saber si realmente hay agua.
-No sé que otra cosa puedo hacer Martina, me estoy volviendo loco, no puedo parar de pensar en Flor. Nunca me había pasado una cosa así. Encontrar en una mujer todo lo que siempre pensaste que era hermoso. Ver una mujer, y descubrir que es la mujer de tus sueños. Que te gustan sus ojos, su mirada, su boca, como habla, como calla, como se ríe.
-Yo creo que deberías esperar un tiempo, hablar con Flor, buscarla y conversar. ¿La llamaste?
-No, no la llame todavía- le dije –no quiero pensar, no puedo pensar en otra cosa, más que en estar con Flor...
-Fede, me parece que esta vez, te equivocas.
-No, no puedo equivocarme si hago caso a lo que siente mi corazón- le contesté –Nunca, pero nunca había sentido así.
Esa noche, mientras terminaba de preparar los bolsos, sonó el teléfono.
-Hola Fede... soy Florencia.
-Hola Flor, que bueno que llamaste... quiero que nos veamos, tengo un montón de cosas que necesito contarte.
-Mira Fede, creo que me equivoque, no sé que me pasó. Quizás me dejé llevar... Vos me hiciste sentir, y recuperar un montón de cosas, que yo creía pedidas. Vos vas a estar siempre en mi corazón...
-Para Fede, mirá, estuve hablando mucho con Álvaro, y decidimos irnos unos días al norte. Darnos otra oportunidad. No echar a perder todo lo que tenemos....
-No entiendo, que queres decir..?
-Por favor Fede... no me llames más.
Y esa, fue la última vez, que Fede, supo de Flor.
F I N
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Trató de no despertarlo. Como pudo, emergió de entre su abrazo. Se puso el abrigo y partió. Mientras buscaba un taxi, millones de ideas, giraban en su cabeza. Se preguntaba como había dejado que pasara eso, pero al mismo tiempo, no podía creer lo maravilloso que había sido.
Al llegar al hotel trato de dormir, las vueltas en la cama fueron infinitas, hasta que al fin lo consiguió.
Se despertó cerca de las dos de la tarde. Comenzó a caminar por todo el cuarto, se sentaba, encendía un cigarrillo, quería pensar en la ropa que se pondría. Sin darse cuenta, terminó por armar sus valijas y pidió un taxi. En la estación de colectivos, llamó a Álvaro.
-Hola, Álvaro ?
-Hola, Flor, como estás?
-Bien. Álvaro, tenemos que hablar.
-Bueno, te escucho...
-No, por teléfono no; quiero que hablemos personalmente.
-Bueno, querés que el martes yo viaje para allá?
-No, Álvaro, necesito hablar ahora, ya mismo.
-Bueno, Flor, calmate, que puede ser tan importante que necesitas hablar ya, ahora mismo? Te prometo que el lunes o martes estoy por allá.
-Alvaro, ya tengo el pasaje en las manos, estoy llegando cerca de las 11 de la noche. Esperame en la estación!
El viaje se hizo corto, demasiado corto para encontrar respuestas, o excusas, de lo que había pasado con Fede.
Hacía 15 minutos que Álvaro la esperaba, nunca fue muy bueno para estar esperando. Ni siquiera se molestaba en pensar de que querría hablar Flor, seguramente era una tontería, como siempre. Él era un profesional muy importante para estar preocupándose por chiquilinadas. Ésta vez, hablaría muy claramente, dentro de poco sería la señora del doctor... y tendría que comportar como tal.
Llegó el colectivo, Flor comenzó a bajar... mientras lo hacía, vio a Álvaro, que se acercaba con cara de enojo y le decía: -Florencia, espero que realmente sea algo importante..
-¡No quiero casarme!- alcanzó a decir antes de salir corriendo...