-Hola Fede, ¿por dónde andás?
-Hola Martina, en casa..
-Quería saber si tenés un momento para charlar.
-Dale, veni, te espero.
Media hora más tarde, llega Martina a casa.
-Pasa, querés unos mates.?
-Si.. Mirá, en realidad, quiero que me cuentes que pasó con Flor.
-Nada, que va a pasar.
-Fede, puede ser que tenga cara de boluda, pero vos sabés muy bien que no lo soy. Por favor, no me subestimes.
-Bueno, para, calmate. Sentate que te cuento.
-El viernes nos encontramos en el bar, cerca de la oficina. Había mucha gente, y yo aproveché, obviamente con las mejores-peores intenciones para decirle que nos fuéramos al dpto. Charlamos una cuantas horas...
-Fede, no te hagas el boludo, pasó o no pasó algo..?
-Sí, nos matamos a besos... Pero de ahí no pasó.
-Están los dos re-locos, vos sabés que Flor en unos meses se casa?
-Sí, me lo dijo antes de llegar al dpto.
-Bien, entiendo. Y entonces?
-Entonces, nos quedamos dormido, abrazados en el sillón. Cuando desperté se había ido. La llamé durante todo el fin de semana al celular y siempre me atendió el contestador.
-Y no la llamaste el teléfono que te di, el de la casa de los padres?
-Si, llame, dos veces. Y las dos veces, la persona que me atendió, me dijo que Florencia no conocía a nadie con mi nombre.
-La puta madre Fede, mira que hay mujeres en la calle- dijo Martina por lo bajo.
-Y ahora no sé que mierda hacer, si llamarla de nuevo, esperar que me llame...
-A ver Fede, mirame, dejame verte los ojitos... Cagamos Fede, por como te conozco, me parece que vas a tener que salir corriendo a buscarla. Sólo ténes seis meses...

